Salud y Pilates

08 enero 2017 / By jmaycan
Entrenar el método Pilates significa combinar resistencia, fuerza, flexibilidad y control mental

Cada vez hay más adeptos al método Pilates. Se trata de un entrenamiento integral de cuerpo y mente que pueden desarrollar personas de todas las edades. Cada vez se recomienda más incluso para enfermedades tan distintas como asma, insuficiencia cardiaca e, incluso, para pacientes oncológicos. Se ha demostrado que tiene beneficios neurológicos, ginecológicos, en el aparato locomotor y en la rehabilitación posquirúrgica de lesiones. Pero como todo ejercicio deportivo, tiene sus contraindicaciones. En este artículo se describe qué aporta la práctica del método Pilates y las distintas investigaciones que llevan a cabo profesionales de diferentes ámbitos de la salud.

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"En 10 sesiones sentirás la diferencia, en 20 verás la diferencia y en 30, te habrá cambiado el cuerpo". Estas son palabras de Joseph Humbertus Pilates, el creador del método Pilates. Pero, ¿en qué consiste? Se basa en 300 ejercicios básicos -derivados de la gimnasia correctora y de otras modalidades deportivas- y sus variables, que tienen un objetivo principal: fortalecer el centro de gravedad, localizado entre la zona abdominal y lumbar, denominada "powerhouse". Estas actividades se pueden practicar en el suelo o encima de superficies adaptadas que llevan incorporados distintos raíles, estructuras o poleas.

A partir de ahí se trabaja la musculatura abdominal, incluso la de capas más profundas, fortalece el suelo pélvico, corrige la postura corporal, robustece la musculatura de la espalda y mejora su alineación, aumenta la flexibilidad, el equilibrio, la coordinación y la capacidad pulmonar y reduce el estrés. Además, cultiva el alargamiento vertebral y ayuda a que los discos intervertebrales dejen de estar colapsados.

Para conseguir estos beneficios, J. H. Pilates estableció seis principios básicos:

  1. Concentración: hay que poner atención en los movimientos que se realizan.
  2. Control de todas las acciones.
  3. Fuerza central: atiende al reforzamiento del centro de gravedad (músculos abdominales, perineales, glúteos y lumbares).
  4. Movimiento fluido: los ejercicios hay que hacerlos de manera suave y fluida, sin prisas ni rigidez.
  5. Precisión al hacer los movimientos.
  6. Respiración: mediante una inhalación profunda con una exhalación plena forzada, coordinada con los movimientos. Por norma general, se inhala al prepararse para un movimiento y se exhala durante la ejecución.

¿Principales beneficios que aporta el método Pilates?

            * El trabajo de control, tanto de la posición del cuerpo como de la respiración, es muy importante y ello posibilita una mejora postural y de la respiración. También se tonifican y flexibilizan los músculos y, en consecuencia, mejora el equilibrio entre los diferentes grupos musculares.

            * Se recomienda su práctica a quienes quieran realizar un ejercicio de mantenimiento o de corrección postural, sean deportistas o no.

            * La versatilidad, tanto de los distintos ejercicios como del uso de diferente utillaje, permite practicarlo a un amplio rango de población, solo con adaptarlo a las diferentes necesidades y objetivos de cada uno.

            * Para la columna, desde cervicales hasta lumbares, cadera, rodilla y hombro, no hay una cinesiterapia más avanzada". Son movimientos con muchos beneficios en el ámbito de la rehabilitación del aparato locomotor.

El pilates terapéutico se basa en el movimiento fluido y controlado, adaptado a la vida doméstica, al deporte o a la rehabilitación.  El objetivo es prevenir que la lesión se repita y mejorar el estado psicofísico.  

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Pilates: cuidado con las contraindicaciones

¿Qué puede provocar una mala práctica? La complejidad, la exigencia de una correcta ejecución, el trabajo de percepción del propio cuerpo y el control de la respiración determinan que, para una actividad segura, sea esencial la profesionalidad y buen hacer del monitor. Una mala práctica del método Pilates, con un inadecuado control o progresión, puede representar un riesgo de sufrir sobrecargas y lesiones músculo-ligamentosas.

Tampoco se recomienda su práctica ante estados de inflamación aguda. No olvidar que, aprovechando su auge, se ha generalizado en muchos centros deportivos y, a veces, no se realiza de la manera más adecuada.

Evidencia científica del método Pilates

Son muchas las sociedades científicas que aconsejan el método Pilates. La misma Fundación del Corazón lo hace para fomentar la actividad física entre los pacientes enfermedades cardiovasculares.

También el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama, GEICAM, en su empeño de incluir el ejercicio dentro del tratamiento del cáncer, señala que la actividad física puede ayudar a la recuperación de las mujeres que sufren cáncer de mama y apunta al método Pilates como la mejor opción: se adapta a todas las edades y formas físicas e, incluso, se puede practicar en la enfermedad o la convalecencia. Asimismo, recuerda que reduce la ansiedad y la depresión, mejora la autoestima y provoca una mayor sensación de control. Eso sí, recomienda realizarlo con monitor especialista.

En la primera guía contra el estreñimiento publicada por la Fundación Española del Aparato Digestivo, FEAD, además de aconsejar unos hábitos higiénico-dietético adecuados, se insiste en la necesidad de realizar algún tipo de actividad física y se nombran a los ejercicios del método Pilates como los hábitos saludigestivos recomendables, ya que facilitan los movimientos peristálticos del intestino y favorecen el tránsito intestinal.

También es conveniente para prevenir fracturas por osteoporosis, para mejorar la postura y refuerzo de la espalda en los niños, para ayudar a no perder la movilidad a los pacientes encamados, para combatir la obesidad en adolescentes, etc. Parece que sus indicaciones son ilimitadas.

Joseph Humbertus Pilates

H. Pilates (Alemania, 1880 - EE.UU. 1967) fue un niño asmático y débil. Motivado por sus propias limitaciones, estudió el cuerpo humano y todas las técnicas de rehabilitación que existían. Aprendió distintas disciplinas y, con elementos de cada una (yoga, boxeo, gimnasia, natación, etc.), poco a poco creó su propio método, que al principio denominó "Contrología".

Durante la Primera Guerra Mundial, fue prisionero de guerra y, en el campo de concentración, mientras ejercía de enfermero, se dedicó a entrenar y trabajar con compañeros y soldados lesionados, utilizando sistemas de cuerdas, poleas y muelles sujetados en sus camas para que pudieran ejercitarse y recuperar el tono muscular antes de ponerse en pie. Con el tiempo, desarrolló tablas de ejercicios para practicar también en el suelo.

Terminada la guerra, viajó a EE.UU. y se ocupó de enseñar su método. Pronto se hizo notorio entre bailarines con lesiones producidas por sobrecarga de entrenamientos. Publicó dos libros: 'Tu salud: Un sistema correctivo de ejercicio que revoluciona el campo de la Educación Física' y 'Regreso a la vida a través de la Contrología'.